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7 secretos para disciplinar a un niño pequeño

7 secretos para disciplinar a un niño pequeño

La edad preescolar es un momento particularmente desafiante para los padres. Entre los 3 y 6 años, los niños comienzan a ser más independientes y se descubren como individuos. Sin embargo, su capacidad para comunicarse y razonar aún es limitada. Los niños pequeños entienden que sus acciones tienen consecuencias, lo que determina que quieran afirmarse y dejar su huella en algo. El problema es que no son lo suficientemente maduros como para poder controlar sus emociones o juzgar racionalmente.

Como padre, es su deber intervenir para educar a su hijo y guiarlo de la manera correcta. Aquí hay algunas estrategias que puede usar para disciplinar a un niño pequeño:

1. Sea constante en actitud

El orden y las rutinas diarias brindan a los niños pequeños ese refugio seguro en un mundo abrumador e impredecible. Un niño que se siente seguro tiende a comportarse con calma, porque sabe qué esperar.

Intente hacer que su hijo tenga un horario fijo para las comidas, el sueño de la tarde, la hora de jugar y la hora de acostarse. Si va a dejarlo al cuidado de un pariente, dígale de antemano con quién pasará unas horas y por qué. Esto lo preparará para el cambio de programa, evitando una posible "escena" a la hora de acostarse.

La actitud constante también es importante cuando se trata de disciplina. Cuando llame la atención para no golpear a un niño en el patio de recreo, tendrá que repetir lo mismo cada vez que comete el mismo error, hasta que el niño cumpla.

2. Evitar situaciones estresantes

En los primeros 3 años de vida del niño, te familiarizas con sus reacciones en diferentes situaciones y conoces exactamente qué desencadena una salida emocional. Las causas más comunes son el hambre, la fatiga y los cambios de ubicación. Evite tales crisis planificando las cosas por adelantado. Por ejemplo, no vaya de compras cuando el niño tenga que dormir por la tarde.

Intente quedarse con el niño en casa cuando necesite dormir o comer. Si tiene que salir de la ciudad, lleve algo de comida y una botella de agua para su pequeño. Evite las horas pico, cuando el tráfico está abarrotado y las tiendas están llenas de compradores. Planifique un tiempo de espera para no tener que apresurarse y sacudir al bebé.

Puede facilitar las transiciones al involucrar al niño en el proceso. Por ejemplo, puede configurar un cronómetro cada 5 minutos, diciéndole al pequeño que necesita bañarse o vestirse después de que suene la alarma. O puede darles la opción de usar una camisa roja o una blusa azul.

3. Ponte en su piel

Los niños pequeños no son adultos en miniatura. No entienden muchas cosas que los adultos consideran lógicas, como seguir instrucciones o adoptar un comportamiento apropiado en una situación dada.

Por ejemplo, puede decirle al niño que sabe que no le gusta que lo coloquen en el asiento del automóvil para niños, pero esto es necesario para su seguridad. De esta manera, usted valida sus sentimientos y les informa que las reglas están hechas para ser respetadas. Su hijo comprenderá que lo respeta, que quiere estar seguro y que también quiere que lo ayude a superar sus frustraciones.

4. Pide distracción

Los niños pequeños tienen una capacidad reducida de atención. Cuando el pequeño tira la pelota contra la pared por décima vez, a pesar de que la ha detenido repetidamente, es mejor redirigir su atención a una actividad más productiva, como leer su historia favorita. Otra opción es invitarlo a seguir jugando afuera.

5. No pidas multas largas

La aplicación de castigos en el caso de los niños pequeños puede tener implicaciones negativas, en el sentido de que se puede entender que son bastante malvados. Sin embargo, si decide enviarlo a su habitación, limite la pena a un máximo de 2 minutos. En lugar de decirle que está siendo castigado, usa un término con conatación positiva. Por ejemplo, inventó el "rincón cómodo", ese lugar en la casa alejado de estímulos que pueden distraer su atención y donde el niño puede retirarse en silencio para reunir sus pensamientos.

Corrija los comportamientos no deseados y elogie los buenos. Si no muestra su satisfacción cuando se trata de un comportamiento ejemplar, puede estar haciendo algo mal solo para llamar su atención.

6. Mantenga la calma

Es muy fácil perder el control cuando el niño llora histéricamente en medio de la tienda. Desafortunadamente, no ayuda nada descargar sus nervios. Por el contrario, empeorará la situación y finalmente se sentirá culpable por cómo reaccionó.

Hay una mejor manera de encarnar la revuelta de un niño en público. Los especialistas lo llaman el enfoque de "Stepford Wife". Cuando su hijo grita y rueda por el suelo, no muestra emoción. Solo di "Lo sé, lo sé" mientras lo levantas del suelo. A veces, la mejor táctica es ignorar el comportamiento perturbador. El niño eventualmente se dará cuenta de que no está prestando atención y se aburrirá a llorar en la boca grande.

Es muy cierto que un niño enojado puede llevarte al punto donde quieres estallar en lágrimas. La mayoría de los expertos están en contra de esta práctica. Cuando los padres golpean a sus hijos con las manos en el trasero, los pequeños aprenden que el castigo físico es aceptable. Involuntariamente, los adultos hacen que los pequeños hagan exactamente lo que no quieren. Para los preescolares, redirigir la atención y enviarlos al "rincón cómodo" durante unos minutos son tácticas disciplinarias más efectivas.

7. Hacer compromisos

Hay cosas que no se pueden negociar con un niño. Debe comer, cepillarse los dientes, sentarse en el asiento especial para el automóvil mientras viaja en automóvil y tomar un baño regular. Golpear y morder a otros niños tampoco es aceptable.

Otras cosas no merecen golpear tu cabeza con ellas. Si el pequeño quiere ir al supermercado vestido con traje de superhéroe, cumpla su deseo. Una vez que hayas hecho su trabajo, puedes guiarlo gradualmente en otra dirección, sugiriendo otros atuendos para ir de compras.

Es normal sentirse estresado a veces por el bebé. Ningún padre es perfecto. Pero todos hacen lo que pueden. Hay días mejores y días peores. Es importante ser consistente y firme cuando se trata de reglas.

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